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Juan M.Gienini

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El misterio de la 'Nebulosa del Anillo Azul'

Fecha: 22 de marzo de 2021
Fuentes: Astronomers say they’ve solved the mystery of the ‘Blue Ring Nebula’
y: A blue ring nebula from a stellar merger several thousand years ago
Autor: Daniel Clery
traducido por: gienini

El “Misterio” llevaba 16 años y nos ofrece la visión de un fenómeno muy fugaz: la fusión de dos estrellas.
“Encontrar un evento genuino y real de fusión es muy útil para el desarrollo y comprensión de las fusiones estelares”, dice el astrónomo Boris Gaensicke, de la Universidad de Warwick -quien no participó en este estudio-.
“Como muchas —quizás la mayoría— de las estrellas se originan en sistemas binarios, esas mismas fusiones podrían impulsar los nacimientos de otras innumerables estrellas”- dice el astrónomo Morgan Fraser del University College de Dublín, tampoco involucrado con el trabajo-. “Hay mucho que no sabemos sobre cómo funcionan las fusiones estelares”.
La estrella conocida como TYC 2597-735-1 y su anillo azul fueron descubiertos por la misión de la NASA Galaxy Evolution Explorer (GalEX) terminada en 2013.
En aquel momento, el investigador principal de GalEX Chris Martin, del Instituto de Tecnología de California, pensó que era un objeto interesante que daría a los investigadores un trabajo sencillo y rápido, pero él y sus colegas comenzaron a ver el “Misterio” y su desconcierto.
El “Misterio” era observar lo que parecía una estrella vieja ya que carecía de combustible de Hidrógeno, pero emitía mucha luz infrarroja, lo que sugería la presencia de un disco de polvo caliente brillante a su alrededor, signo de una estrella joven.
Al unirse al grupo de Martin la astrónoma Keri Hoadley en 2017 dijo: “Era mi segundo día en el trabajo y de inmediato me enganché”. Una sospecha era que la estrella estaba destrozando un planeta que se había acercado demasiado (Lo que no era muy plausible por la cantidad de material que sería muy superior a un planeta). Con datos de un instrumento de búsqueda de planetas en el telescopio Hobby-Eberly en Texas, Hoadley fue capaz de descartar tal sospecha.
Con tanta información contradictoria, consultaron al teórico Brian Metzger de la Universidad de Columbia para ayudarles a dar sentido al “Misterio”. Surgió así el escenario de un evento de fusión estelar visto “solo” varios miles de años después de la fusión.
Los investigadores colaboraron entonces con Ken Shen, de la Universidad de California en Berkeley, para elaborar el siguiente modelo de evolución estelar que se ajusta mejor a estas observaciones.

En un sistema binario una estrella similar al Sol, después de haber quemado todo su combustible de hidrógeno, comenzó a hincharse (fase Nebulosa Planetaria). Su compañera, una estrella más pequeña que le orbitaba, al estar en una órbita cercana y verse inmersa en la nube expulsada por la mayor comenzó a desgajar su material. Parte de ese material quedó en órbita y otra parte contribuyó a incrementar la masa de la estrella primaria del par estelar. Esto provocó una explosión posterior, pero el disco circundante bloqueó parte de esa deflagración, los escombros de ese material se canalizaron en dos conos.
Los anillos en violeta resultaron ser la capa primaria y exterior del material eyectado por la estrella central (en la fase de Nebulosa Planetaria). El material expulsado por la explosión posterior quedó en parte contenido por el anillo de polvo que circunda a la estrella y el resto se expandió en sendos conos polares, uno orientado hacia la Tierra y el otro en sentido contrario moviéndose ambos a velocidades de hasta 400 kilómetros por segundo (Velocidades mayores a las típicas de un fenómeno de evolución en Nebulosa Planetaria.). Cuando esos conos golpearon las nubes de gas (el expulsado en el evento de Nebulosa Planetaria) el choque calentó las moléculas de hidrógeno de esos desechos produciendo una fluorescencia con un resplandor ultravioleta.


Normalmente, los escombros circundantes de un evento de fusión oscurecen a la estrella resultante y los observadores externos no puedan ver el suceso (solo “visibles” en infrarrojo y en el corto período en que la onda expansiva surcara los alrededores del anterior sistema barriendo los escombros)*.
En este caso, el equipo de GalEX lo atrapó justo cuando las nubes de escombros se habían diluido lo suficiente como para revelar la estrella fusionada (según Metzger), pero no estaban tan dispersos como para volverse invisibles. Debido a que los observadores nunca habían visto anteriormente una estrella en esta etapa de fusión, el equipo no había reconocido lo que era. “Todos los conjuntos de datos que parecían paradójicos encajaron”, dijo Hoadley.
“Es algo único en su especie”, dijo el miembro del equipo Mark Seibert, de la Institución Carnegie para la Ciencia. Cree que este hallazgo (la transición de un par de estrellas fusionadas) ayudará a los astrónomos a entender las extrañezas de las estrellas vistas millones de años después. Es la Piedra Rosetta de estos procesos.”


Crédito: NASA/JPL-Caltech/NASA/JPL-Caltech/M. Seibert (Carnegie Institution for Science)/K. Hoadley (Caltech)/GALEX Team

Notas del Traductor entre paréntesis

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